Ciudad de México, 15 de enero 2014.-En un día confuso y de información cruzada, dos mil fuerzas del gobierno federal mexicano asumieron ayer el control de los aparatos de seguridad de varios municipios de Tierra Caliente, entre ellos bastiones tanto de las autodefensas como de Los Caballeros Templarios, principal grupo del crimen organizado que opera en la zona. Grupos civiles armados denunciaron la muerte de al menos 4 personas durante las acciones armadas, entre ellas un menor, pero el Ejército y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) confirmaron dos víctimas mortales.
Los visitadores adjuntos del organismo que preside Raúl Plascencia Villanueva, enviados a Antúnez, del municipio de Parácuaro, Michoacán, que los nombres de las víctimas son Mario Pérez y Rodrigo Benítez, ambos mayores de edad. Sin embargo, dijeron que continuarán con sus indagaciones por las presuntas violaciones de derechos humanos de pobladores del lugar.
Helicópteros, vehículos blindados, patrullas y camiones arribaron a Apatzingán con cientos de elementos. Apatzingán, de acuerdo con las policías comunitarias, fue convertido desde hace años en el mayor centro de operaciones de Los Templarios.
Las fuerzas federales también entraron a Múgica, conocido comúnmente como Nueva Italia, así como a Parácuaro, la primera alcaldía importante tomada durante la última ofensiva de las autodefensas, el fin de semana pasado. Justo antes de la llegada de los federales, el puente Las Delicias, que comunica Apatzingán con Tepalcatepec –uno de los bastiones de las autodefensas– fue dinamitado por desconocidos.
Las acciones responden al nuevo anuncio del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de que el gobierno federal asumiría la seguridad en Tierra Caliente. Junto con el Gobernador Fausto Vallejo ,Osorio anunció el “Acuerdo para el Apoyo Federal a la Seguridad de Michoacán” desde el lunes, e hizo un llamado a los grupos armados civiles que combaten a Los Templarios a entregar las armas.
El doctor José Manuel Mireles, uno de los líderes más notables de los grupos de autodefensa, hizo dos llamados confusos luego de que se diera a conocer el Acuerdo.
En el primero apoyaba un desarme, y en el segundo se oponía a él. Esto aportó aún todavía más zozobra entre los combatientes civiles, que se niegan a entregar las armas hasta que el gobierno federal no presente a los líderes del crimen organizado que ellos combaten con riesgo de su propia vida.
Los líderes comunitarios acusan a los Templarios de disponer de vidas y bienes: cobran protección, violan y disponen de las mujeres a su antojo, piden porcentajes por las actividades económicas, y roban y matan.
Los federales desarmaron también a las policías municipales de Apatzingán. Según los comunitarios, estas fuerzas locales son la primera línea de batalla de Los Caballeros Templarios. Vigilan actividades del Ejército, la Marina y la Policía Federal y dan aviso a los narcotraficantes.
En Uruapan, ocurrió lo mismo. Elementos del Ejército y de la Policía Federal ingresaron a las instalaciones de Seguridad Pública Municipal y acuartelaron a todo el personal operativo para una revisión del armamento.
El convoy de militares y federales también ingresó al edificio de Policía y Tránsito Municipal y ordenó que se concentrara el personal uniformado, incluyendo los de la guardia del Palacio Municipal.
Funcionarios municipales dijeron que el objetivo era revisar el armamento para saber si se utilizan las reglamentarias y si no han sido dispuestas en otros crímenes, mientras que la concentración del personal era para constatar que la lista de los colaboradores coincide con los que están registrados dentro del examen de control y confianza.
Con información de SinEmbargo.com









